Perspectivas Económicas 2017

En 2016 pronosticamos como “la metástasis del modelo económico rentista populista consumista”. A decir verdad, los pronósticos se quedaron cortos ante el desastre de la economía venezolana, en la que se combinaron, la insistencia en una política económica de espalda al mercado, que lejos de buscar soluciones a los graves problemas micro y macroeconómicos del país, insiste en supeditar la crisis estructural de la economía al problema político como única variable a resolver al más alto costo económico y social. se empeña en ir en contrasentido a la lógica del mercado mundial, limitando los canales de acceso al financiamiento externo y la desinversión nacional, con señales negativas en política monetaria, cambiaria, fiscal y comercial, como consecuencia la inflación alcanzo la tasa más alta del planeta 750 %, distorsiono al extremo el sistema cambiario con diferenciales entre el dólar preferencial y el paralelo que superan el 30000 %, mayor regresión fiscal que elevo la pobreza por encima del 80 % de la población , una política comercial de puerto que agoto el erario público y comprometió las reservas internacionales a niveles críticos( 10500 millones de dólares, más del 70 en oro), una sobreestimación del ingreso petrolero como única fuente de recursos, desconociendo las tendencias del mercado y la propia capacidad productiva interna de una industria colapsada por la burocracia y la desinversión, a lo que se sumó los fuertes compromisos financieros de más de 10000 millones de dólares de una deuda externa que supera los 150000 millones de dólares.

A nivel externo, la economía venezolana se vio afectada por la aguda contracción de los precios del petróleo cuyo promedio cerro el año del 2016 en 35,15 $ USA lejos del estimado presupuestario de 40 dólares y de los 43 $ del año 2015, impactada por la contracción de la demanda y una sobreoferta de crudo a nivel mundial que obliga a la OPEP a recortar su producción para equilibrar los precios. Este desplome de los precios petroleros significó una pérdida entre 800 y 1000 millones de dólares al año por cada dólar que cedía el barril en el mercado internacional, con una producción promedio de 2 millones de barriles/día. Como consecuencia, las finanzas públicas se derrumbaron entre 33 y 35 % para colocarse entre 25 y 26 mil millones de dólares. El efecto inmediato fue la reducción de las importaciones en más de un 50 %.

2017 se proyecta como la fase terminal del modelo económico rentista, populista, consumista, cuyas consecuencias están desencadenando una crisis sin precedentes en el país, en un escenario de estancamiento y recesión económica, inestabilidad política y conflictividad social difícilmente superable en el corto plazo y mediano plazo que presagian grandes sacrificios para la población de no tomarse los correctivos necesarios.

Las principales variables macroeconómicas seguirán mostrando en el 2017, la tendencia negativa que comenzó a acentuarse a partir del año 2013, a medida que los precios del petróleo no logran repuntar pese a los acuerdos de la OPEP en un mercado internacional con una sobreoferta de crudo y la desaceleración de las principales economías consumidoras, incluidas los países asiáticos, que a nivel nacional evidencio las debilidades del modelo rentista- populista- consumista.

El gasto público, principal motor del modelo se verá duramente afectado por la reducción de los ingresos petroleros (inferiores a 20000 millones de dólares) y los compromisos financieros del gobierno (superiores los 10000 millones de dólares) contrayendo la “inversión” social y frenando la reactivación del aparato productivo. Con un presupuesto nacional (8,4 billones sin incluir endeudamiento adicional) que aunque representa 5 veces del 2016 en términos nominales en términos reales será menor, afectado por una inflación que superará el 1000 %. La carga burocrática de más de 3 millones de empleados y 3 millones de pensionados, la ineficiencia, corrupción y malversación del llamado gasto social difícilmente compensaran la brecha entre ingresos y gastos público, limitando el rol de esta variable en la reactivación de la economía . El déficit del gasto público se seguirá afrontando vía mayor presión fiscal interna, que aportará más del 80 % de los ingresos gubernamentales, principalmente IVA y otros impuestos regresivos, así como mayor endeudamiento interno y emisión monetaria inorgánica sobre la cual no hay límites gubernamentales. El déficit fiscal que superó el 23 % en el 2016, continuará su carrera ascendente y pudiera ubicarse alrededor del 25 %, como consecuencia de la reducción de los ingresos petroleros y mayores requerimientos de gastos burocráticos presionado por los ajustes salariales y las propias necesidades del modelo político clientelar . El gobierno seguirá insistiendo en atenuar el desequilibrio fiscal deslizando hacia el dólar DICOM una mayor proporción de la demanda del dólar oficial, para disponer mayor cantidad de dólares y cumplir los compromisos de deuda externa de los 20 diferentes tipos de bonos emitidos por la República y PDVSA, disponer de más bolívares por el diferencial cambiario para cubrir compromisos de la deuda interna que supera los 223,3 mil millones de Bs, así como continuar con el financiamiento del déficit operativo interno de PDVSA. El aumento de la gasolina como herramienta para disminuir la brecha fiscal dependerá más de las fuentes de financiamiento externos, incluyendo la liquidación de activos de la industria petrolera y la reducción de las importaciones que de las necesidades internas del mercado petrolero.

La deuda pública, interna y externa que supera el 97 % del PIB, constituye una de las variables con mayor peso en el panorama económico del país, dado el alto porcentaje que representa su servicio(10000 millones de dólares) en el presupuesto nacional del 2017, la presión de las necesidades financieras para atender las importaciones básicas del país, cuya reducción se estimó en el 2016 en alrededor del 58 % con relación al 2015 y en el 2017 se contraerán en no menos del 25 % con relación al año 2016, para ubicarse entre 10000 y 13000 millones de dólares, estimulando nuevos endeudamientos. El grueso de este nuevo endeudamiento descansará en el mercado interno (donde el monto de la deuda a dólar del antiguo DIPRO asciende a los 600 mil millones de bolívares) dada las dificultades que tiene el país para acceder a los mercados internacionales donde sus colocaciones se cotizan a menos de 50 % de su valor nominal y tasas de interés que superan dos y tres veces la del mercado normal y la hacen excesivamente onerosa para el país.

La demanda agregada interna, tanto de bienes de consumo final como de inversión decrecerá entre 12 y 15 % , afectada por la drástica reducción de las importaciones en una tasa promedio de 25 % con relación al 2016, una caída de la inversión cercana al 20 %,un descenso del 10 % del consumo privado y no menos del 10 % del gasto público . El índice de escasez mantendrá valores superiores al 80 % en productos básicos y superará el 90 % en otros rubros, agudizándose el desabastecimiento y las colas para adquirir los bienes.

La inflación, que alcanzó topes históricos superiores al 750 % en el 2016, cifras no oficiales, mantendrá su dinámica alcista determinada por el exceso de oferta monetaria que se expandió a un ritmo de 371 % entre 2013 y 2016 para alcanzar en este último año la cifra de los 3,06 billones de Bs, un 97 % más que en el año 2014 y que podría superar los 10 billones a finales del 2017. De mantenerse la política monetaria expansiva sustentada en un presupuesto público de 8,47 billones, 447 % mayor al del año 2016, un diferencial cambiario entre el dólar preferencial y el mercado paralelo superior al 50000 %, la inflación pudiera alcanzar niveles entre 800 y 1000 % aunque algunos organismos internaciones como el FMI la estiman entre 1000 y 2000 %.

La Balanza comercial, se verá mejorada por el incremento moderado de los precios del petróleo cuyo promedio para el crudo nacional oscilará alrededor de los 40 dólares el barril, un 33 % superior al calculado en el presupuesto nacional (30 dólares) pero 100 dólares inferior a las necesidades reales del gasto público. Las exportaciones oscilarán entre y 20 y 25 mil millones de dólares frente a unas importaciones que se moverán entre 10 y 15 mil millones de dólares entre 20 y 25 % menores a las del 2016.. La balanza de pagos seguirá mostrando un signo negativo al igual que en el año 2015, superando los mil millones de dólares y el saldo global de la balanza de pagos puede alcanzar un saldo deficitario sin precedente con graves repercusiones en la economía nacional.

En el contexto internacional, los precios del crudo nacional se verán mejorados con relación al año 2016, producto de los recortes de la OPEP, aunque difícilmente superaran los 40 dólares promedio acentuando los problemas económicos del país. La crisis de los precios del crudo seguirá afectada por las tres variables básicas del mercado petrolero, un exceso de oferta cercana a los 1,5 millones de barriles diarios, un debilitamiento de la demanda en no menos de un millón de barriles diarios y la apreciación del dólar. En este contexto los precios de los crudos marcadores, West Texas y Brent oscilaran alrededor de los 50 dólares promedio. Este escenario negativo del mercado petrolero mundial impactará los precios de la cesta nacional que como advertimos anteriormente se moverá alrededor de los 40 dólares con una producción entre 1,7 y 1,8 millones de barriles diarios, limitada en un 60 % por los compromisos internos y externos que hacen muy difícil mayores aportes al ingreso nacional.

A Nivel microeconómico, el comportamiento de los principales indicadores se verán afectados por los problemas del aparato productivo nacional en la dotación de insumos, la dificultad para el acceso a divisas , la política de control de precios y la política de importaciones del Gobierno Central.

Las dificultades del aparato productivo y el estancamiento de la producción petrolera determinarán un crecimiento negativo del PIB entre 7 y 10 %, presionado por una caída de la demanda interna afectada por la alta inflación, la escasez de insumos, la caída del salario real y una contracción de la oferta externa de bienes y servicios ocasionada por la baja de las importaciones. La tasa de desocupación mostrará una tendencia sostenida al alza, como consecuencia del estancamiento económico, la saturación del empleo público, la baja inversión y del ahorro, superando el 15 % de la PEA, a lo que hay que sumar el incremento del sector informal que se colocara alrededor del 60 % de la PEA .

En relación a los salarios se mantendrá la tendencia a la pérdida del poder adquisitivo del salario real que alcanzó en el 2016 no menos del 46 %, se estima en el 2017 una caída entre 60 y 70 % , que difícilmente podrá recuperarse con los incrementos salariales oficiales capaces de indemnizar una inflación que superara el 750 %. El costo de la canasta básica alimentaria familiar( 5 personas) requerirá al menos 10 salarios mínimos.

La tasa de interés real mantendrá su tendencia negativa de los últimos años como consecuencia de los altos índices de inflación y control oficial, limitando el ahorro y estimulando el consumo preventivo ante expectativas económicas negativas y mayores intervenciones públicas en la actividad económica.

En conclusión, podemos decir que el 2017 será el año de la etapa terminal del modelo de economía populista consumista que caracterizó al gobierno chavista-madurista, con pocas probabilidades de superación de no se producirse cambios importantes en la política económica que significará el abandono de la tesis del estado rentista petrolero , reactivar el aparato productivo privado nacional , estimular la inversión foránea y el desmonte del sistema de controles de la economía y las finanzas que le dé al mercado un rol más importante en el desarrollo económico del país:

Altos índices: de Inflación, Déficit Fiscal, Desempleo, Informalidad, tasa Cambiaria, Índices de Escasez, Liquidez Monetaria, Gasto Público, Deuda Pública.

Bajos Índices: de Productividad, PIB, Demanda Interna, Balanza de Pagos, Salarios Reales, Ahorro Interno, Inversión Foránea y Expectativas Económicas.

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