1ERO. OCTUBRE 2019. ESTRATEGIAS PARA UN NUEVO PARADIGMA DE LA ATENCIÓN AL ADULTO MAYOR

De acuerdo con cifras de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y el Fondo Monetario Internacional (FMI), en los próximos años el porcentaje de personas mayores de 60 años se duplicará pasando de 1.000 Millones de personas (2019) a 1.400 millones en el 2030, lo que representa un incremento de más del 40% en los próximos 10 años y para el año 2050 la población mayor de 60 años alcanzará más de 2.450 millones de personas (140%) en 30 años. El envejecimiento pasará a ser una de las transformaciones sociales más impactantes del Siglo XXI, con un impacto directo en el mercado laboral, financiero, demanda de bienes y servicios, estructura familiar, protección social, entre otros, constituyendo uno de los grandes retos de las políticas públicas y sociales del nuevo milenio. Las repuestas asertivas al envejecimiento poblacional pasan necesariamente por romper con el viejo discurso de la visión asistencialista que ha prevalecido en la políticas públicas de la protección social del adulto mayor redefiniendo instituciones y programas, explorando nuevos enfoques y paradigmas que apunten a lograr una cultura del envejecimiento activo y saludable con calidad humana.

Históricamente las políticas públicas de atención al adulto mayor se enfocaron a la institucionalización de la atención mediante el desarrollo de redes de geriátricos para atender a las personas mayores dependientes y los servicios de asistencia social centrados en ayudas puntuales de acuerdo a la determinación de los estados de necesidad. No obstante, con el acelerado proceso de envejecimiento , la importancia cuantitativa del sector dejo de ser una cifra marginal y su peso comenzó a impactar las principales variables de la vida política ,social y económica de los países, de tal manera que las respuestas no sólo se dirigen ahora hacia la atención de una situación en particular sino de las múltiples y crecientes necesidades de un grupo etario cuyas características no solo los ubican como vulnerables a los cambios drásticos que se dan en el mundo sino que además constituyen actores fundamentales de la política social que no pueden ser obviados sin generar graves desequilibrios en la convivencia social. Condicionantes físicos, psicológicos y sociales determinan el comportamiento y desarrollo de este grupo social que requiere de políticas especialmente diseñadas para dar respuestas a su condición humana y social, prevaleciendo el derecho a vivir una vida digna y con respeto, un envejecimiento activo y saludable.

Este panorama obliga a repensar las políticas públicas de protección social hacia este sector realizando un viraje hacia el establecimiento de servicios y programas sustentables e integrales que faciliten la atención del grupo etario fundamentados en los principios de solidaridad y respeto de los derechos humanos. Las bases conceptuales y metodológicas de la nueva política pública dirigida a este sector poblacional requiere romper con los esquemas tradicionales de la atención al adulto mayor para desarrollar sistemas protectivos capaces de adaptarse a la nueva realidad de las pirámides demográficas del mundo, las necesidades especiales que tienen los adultos mayores y el mejoramiento de su calidad de vida . Se trata de repensar las políticas públicas desde la perspectiva de la construcción de un andamiaje teórico – práctico multidisciplinario que incluya desde el discurso de la protección social como nuevo paradigma hasta el establecimiento de programas y servicios cuyo implante no vulneren las aspiraciones y derechos de las personas.

Replantear la conceptualización de la protección social desde la perspectiva de políticas públicas holísticas que atiendan al sector y además propicien la sustentabilidad de los programas y servicios significa reconocer la necesidad de plantear estrategias programáticas y gerenciales capaces de establecer nuevos y novedosos programas y servicios cuyos contenidos aborden los requerimientos del adulto mayor en un mundo complejo y en constante cambio.

Desarrollar una estrategia integral de protección social al adulto mayor, más allá del enfoque clínico, constituye un aporte para comenzar a construir las bases de una cultura del envejecimiento activo y saludable en el país cuyo desarrollo requerirá en el corto y mediano plazo con un nuevo enfoque de la protección social al adulto mayor fundamentada en la articulación multidisciplinaria de ejes articuladores capaces de tejer un entramado de políticas, instituciones , programas y servicios mediante la participación y organización del sector, la capacitación de la población y la investigación como elementos que se enlazan para redimensionar las políticas sociales.

El primer componente de esta estrategia es el enfoque multidisciplinario de la Atención del Adulto Mayor en tres áreas básicas: Bio-Médica, Geronto-Social, Psicología y Uso del Tiempo Libre a ser desarrolladas en su propio espacio de residencia para superar los nudos críticos de la atención institucionalizada, especialmente en el sector público pero que también afecta los servicios privados. La Atención clásica en los Centros Geriátricos es cada vez más cuestionada, la separación de la familia, su impacto en el Adulto Mayor y los altos costos que hoy tienen son factores que contribuyen a su limitada viabilidad.

El segundo componente busca reconocer el potencial de las personas adultas mayores para contribuir en el desarrollo de las sociedades mediante la reinserción en el campo laboral. El emprendimiento social como mecanismo de inclusión productiva adquiere vital importancia porque constituye una forma de reinserción en el mercado laboral y la creación de fuentes de empleo para el sector.

El tercer componente es el proceso de Formación, Capacitación y Actualización del factor humano encargado de brindar la atención al Adulto Mayor se trate de familiares o personas contratadas. Estamos convencidos que el servicio integral de Atención al Adulto Mayor pasa necesariamente por la articulación entre el componente profesional que intervienen en las tres áreas básicas indicadas y el trabajo de los cuidadores domiciliarios para garantizar la calidad del servicio y el logro de los objetivos de la estrategia.

Por último, el cuarto componente de la estrategia es la incorporación de la investigación académica para el fortalecimiento de la cultura de la Atención Integral del Adulto Mayor que no sólo aporte el componente teórico y científico fundamental para el logro de los objetivos estratégicos (técnicas de atención, estadísticas, uso de la tecnología, estudios de mercado, financiamiento, entre otros) sino además que constituya un eje articulador entre la teoría y la práctica que facilite la evaluación y redefinición de las políticas públicas de atención al Adulto Mayor.

El Centro de Investigaciones y Análisis Prospectivo (CIAP), está desarrollando el Sistema de Atención Integral Al Adulto Mayor (SIAM), como modelo alternativo a la atención institucionalizada, orientado a prestar servicios al Adulto Mayor en el domicilio con una metodología y un protocolo de abordaje propio en el que se interrelacionan la familia y los equipos profesional, técnico – operativo para lograr un envejecimiento activo y saludable.

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