Terapias No Farmacológicas en el Adulto Mayor

....¿PUEDEN FUNCIONAR?

El envejecimiento se ha convertido en uno de los desafíos de mayor envergadura y preocupación para las sociedades, el aumento de las personas mayores hacen pensar en las formas de atención y alternativas terapéuticas que puedan responder a las demandas biopsicosociales de la población envejecida y sus familias.

Las modificaciones estructurales de órganos y sistemas; (disminución de la atención, la concentración, la memoria a corto plazo, disminución de la agudeza visual, auditiva, disminución del equilibrio y la marcha, entre otros) más la suma de enfermedades crónicas como; (Hipertensión Arterial, Diabetes, Enfermedades Cardiovasculares, Renales u otras) crean un escenario de miedos e incertidumbres especialmente en los familiares, del cómo abordarlas y más aún, de qué forma se pueden tratar, y es allí donde el consumo de medicamentos y se hace impredecible y necesaria, siendo un escenario probable el acudir a la Terapia Farmacológica, definida Tratamiento que emplea drogas y sustancias químicas administradas por vía exógena para sus efectos en tejidos vivos y organismos. Incluye aceleración e inhibición de los procesos fisiológicos y bioquímicos y otros mecanismos de acción farmacológicas. (Asociación Española de Enfermería en Cardiología, 2019).

La Terapia Farmacológica, llega como una de las alternativas de primera selección, es una herramienta indispensable, partiendo de su efectividad, rapidez, siendo la vía más alterna en tratamientos de cualquier índole, desde las décadas remotas han posicionado El Medicamento como la manera más segura, y de resultados positivos en menor tiempo.

Sin embargo, se observa que una de las mayores preocupaciones dentro del núcleo familiar es la incidencia con la cual los mayores enferman, condicionándolos a recibir dicha terapia. Pero, realmente es necesario entender que desde el punto de vista gerontológico, cada adulto mayor posee un código personal de características únicas, influenciado además por un proceso de cambios anatómicos, morfológicos, fisiológicos, psicológicos y físicos donde el organismo responde de manera distinta ante cualquier situación, lo que nos hace pensar en la viabilidad del método farmacológico, debido a las múltiples complicaciones que pudiesen desencadenar, teniendo efectos secundarios, adversos o no esperados para la salud y vida de nuestros mayores.


Con estas implicaciones, se abre el abanico para la intervención gerontológica, con la fusión multidisciplinar desde distintas áreas de atención (Neurología, Psicología, Terapia Ocupacional u otras ya sea el caso), planteando la inserción de nuevas técnicas, haciendo una aproximación a la Terapia No Farmacológica, su práctica radica desde los orígenes de la Medicina, es un pilar fundamental en el manejo de todas las enfermedades crónicas. Cicerón, en su Tratado sobre la Vejez (s. I a.C.) refiere: “no todos los ancianos se convierten en dementes, sino aquéllos que no mantienen el interés por las actividades físicas y mentales”.

La Terapia No Farmacológica se define; como “Una intervención no química, teóricamente sustentada, focalizada desde la individualidad del ser, realizada sobre el pacientes o el cuidador, potencialmente capaz de obtener un beneficio relevante, realizada desde la aplicación de diversas estrategias rehabilitadoras en el que perfectamente puede vincularse de manera simultánea a la Terapia Farmacológica, y siendo potencialmente capaz de obtener beneficios óptimos” (Ruben Muñiz y Javier Olazarán, s/f)

Básicamente esta Terapia, desde el ámbito de la neuropsicología busca la ejecución de estrategias o actividades generadoras de mejores condiciones de vida para las personas mayores, en este caso con algún deterioro cognitivo físico-motor, que comprometa la integridad, funcionalidad e independencia del geronte. Dichas técnicas deben ser aplicadas de manera consecutiva, permanente, partiendo del conocimiento particular e individual y las características globales del adulto mayor, sus necesidades, gustos e intereses. Entre las más resaltantes se encuentran; Estimulación, Entrenamiento y Rehabilitación Cognitiva, Musicoterapia, Relajación, Terapia con animales, Estimulación Sensorial, Reminiscencia e Intervenciones conductuales.

Amigos, No se trata de sustituir o dejar a un lado el tratamiento farmacológico, pues como ya hemos planteado es fundamental tiene una razón de ser, más bien se trata de combinar alternativas que permitan a los adultos mayores seguir manteniendo la conexión con su historial de vida, lo que fueron, lo que son, lo que pueden hacer, su entorno, su realidad, permitiéndoles desde la práctica de actividades estimuladoras hacer conciencia de sus reservas funcionales, y en tal caso la re-adaptación a las mismas, de una manera menos invasiva, centrada de carácter personal, y sobre todo manteniendo la capacidad funcional, de Autonomía y Bienestar en las personas Mayores.

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