ALIMENTACIÓN DEL ADULTO MAYOR EN TIEMPOS DE PANDEMIA POR COVID-19

Lic. Jesaida Josefina Silvera Cerrada


En los actuales momentos en los que un importante número de personas se encuentran afectadas por COVID-19 y otras tantas han perdido la batalla contra el virus, la alimentación saludable ha cobrado mayor fuerza como factor fundamental para fomentar un adecuado estado de salud de la población en todo el mundo, al mejorar y fortalecer el sistema inmunológico de los individuos, permitiendo con ello hacer frente a la pandemia


Si bien es cierto lo expresado anteriormente también lo es el hecho de que la alimentación, por sí sola no evita o cura la infección por coronavirus,


o por cualquier otro virus, por lo cual se hace estrictamente necesario el cumplimiento de las medidas sanitarias recomendadas por las autoridades de salud conjuntamente con una alimentación saludable, entendiéndose está última como:


"Aquella que es suficiente, completa, equilibrada, satisfactoria, segura, adaptada al individuo y al entorno, sostenible y asequible" (Agencia Salud Pública de Catalunya, 2018).


“Es aquella que satisface las necesidades de energía y nutrientes en todas las etapas de la vida considerando su estado fisiológico y velocidad de crecimiento; proporcionando una dieta completa, equilibrada, suficiente, adecuada, diversificada e inocua que previene la aparición de enfermedades asociadas con una ingesta deficiente o excesiva de energía y nutrientes" (Ministerio de Salud de Colombia, 2017).


La población en general se encuentra expuesta al contagio, pero la posibilidad de llegar a la severidad de la enfermedad, es mas alta en el adulto mayor, así como en las personas con morbilidades asociadas. Como ya ha sido ampliamente difundido, la edad es un fuerte factor de riesgo de complicaciones graves de enfermedad y muerte por COVID-19.


La razón por la cual la infección responde de esta manera, se debe a que este grupo de población experimenta en mayor grado enfermedades crónicas y discapacidades, así como deficiencias en el funcionamiento del sistema inmune, que no le permite a este cumplir con su papel de protección dejando al organismo vulnerable a la infección; en algunos casos se hace presente también un déficit nutricional que afecta estructuralmente el sistema respiratorio, impidiendo la movilidad de los pulmones por disminución del aporte energético y proteico a los músculos de este órgano. Se hace prioritario entonces mantener el estado nutricional óptimo de los adultos mayores para reducir el impacto de la infección por coronavirus en esta población.


¿Cómo la alimentación saludable interviene en la respuesta inmunológica?


Existe evidencia científica amplia sobre la acción de diversos nutrientes en el desarrollo y adecuado funcionamiento del sistema inmunológico (vitamina A, betacarotenos, vitamina D, vitamina E, vitamina C, zinc, otros), los cuales participan en la activación de células inmunitarias capaces de defender al organismo de la infección.


De igual modo los antioxidantes presentes en los alimentos (selenio y flavonoides, compuestos como el resveratrol) neutralizan radicales libres que causan daño oxidativo y además tienen un potencial efecto antiviral. El cuadro que se presenta a continuación, registra la acción de algunos micronutrientes sobre el sistema inmune:

Pese a los grandes hallazgos científicos ampliamente difundidos, la población se encuentra en una gran encrucijada, por una parte el bombardeo de información a través de los diversos medios de comunicación y las redes sociales sobre qué debe comerse y qué no, y por el otro el intento de equilibrar consejos científicos con sus tradiciones culinarias, economía familiar, acceso y disponibilidad a los alimentos, alternativas de alimentos locales lo que convierte en un reto el cumplimiento de las recomendaciones nutricionales.


Es por ello que el siguiente artículo intenta brindar una serie de recomendaciones nutricionales dirigidas al adulto mayor, producto de la amplia revisión científica realizada y al consenso de los expertos en la materia,


que servirán de orientación a la familia y/o cuidador para la atención alimentaria y nutricional de este grupo vulnerable en particular. A continuación, se presentan las siguientes recomendaciones:


* Es recomendable delegar la responsabilidad de la compra de los alimentos, a otros miembros del hogar, por ser los adultos mayores un grupo de población con mayor riesgo de contagio. Deben permanecer en cuarentena social en sus hogares.


Si por el contrario el adulto mayor vive solo/a, debe apoyarse de algún vecino o persona conocida que le ayude con las compras, siempre tomando las medidas higiénicas y de distanciamiento. Tener especial cuidado en la preparación higiénica de alimentos y manejo de utensilios, lavar todo con agua y jabón.


* Consuma al menos 3 raciones de frutas y 2 de hortalizas al día, seleccione aquellas de temporada por la disponibilidad, acceso y economía de las mismas. Este grupo de alimentos se constituye como la principal fuente de vitaminas y minerales, fundamentales para el fortalecimiento del sistema inmune.


* Combine los colores de los vegetales y frutas, incluya en sus preparaciones un poco de cada color, con el objeto de recibir los nutrientes que ayudará a aumentar la inmunidad en el organismo.


Vegetales y Frutas rojas: Tomates, sandías, guayaba, ají dulce, otros.

Vegetales y Frutas verdes: lechuga, brócoli, espinacas, chayota, vainitas, limón, otros.

Vegetales y Frutas amarillas-naranjas: naranja, lechosa, mandarinas, mangos, zanahorias, piña, otros.

Vegetales y Frutas azules-morado: moras, uvas, caimitos, repollo morado, berenjenas, remolachas, otros.

Vegetales y Frutas blancos: cebolla, cambur, ajos, coliflor, otros.


* Incluya cereales, tubérculos y granos en su alimentación, tales como: avena en hojuelas, frijol, lentejas, caraotas, papa, batata, maíz, pan, pasta y arroz. Los alimentos de este grupo brindan energía y se conservan por más tiempo sin necesidad de refrigeración. Consumir los cereales preferiblemente en su forma integral.