PERSPECTIVAS ECONÓMICAS VENEZOLANAS 2021

Dr. Wilfredo Camacaro.


Ámbito internacional:

Se percibe un relanzamiento económico de los principales países potencias del mundo en este ambiente pandémico (vivir con el Covid 19) o postpandemia si se logra; China en su intento fallido hasta ahora, de surgir como la mayor potencia comercial del mundo imponiendo su moneda comercial internacional Yuam; USA, repotenciando el multilateralismo con planes de ayuda global fundamentalmente en salud, educación y diversificación energética ambiental, en lo cual la Zona Euro o Unión Europea

también estará concursando pero con menos protagonismo, vale decir, un pacto social internacional. Este proceso exigirá una mayor participación de los países de menor desarrollo, abriendo escenarios de participación en las cadenas de valor internacional, donde aun con ciertos niveles de primalización, se exige un sostenimiento de la actividad agrícola para contribuir en la prevención de la seguridad alimentaria planetaria; se vislumbra una disrupción tecnológica que obliga a consolidar la formación educativa y técnica para pescar oportunidades competitivas y cooperativas.


Venezuela:

Situación caracterizada por una epidemia socioeconómica y política de larga duración agudizada con la pandemia, le urge un viraje, de no suceder se mantendrá la incapacidad en el uso eficiente de los recursos disponible generando desventajas para la inserción en el mercado de primarios, motivado a través de la demanda externa creciente por el relance económico mundial; el nuevo paradigma tecnológico y de innovaciones técnicas, le hace más amplia la brecha para la incursión con éxito en virtud de la obsolescencia predominante, agravándose por la situación de abandono de la educación nacional con especial mención de la universitaria de donde surgen las posibilidades de respuestas inmediatas.

Otro factor clave para un desenvolvimiento adecuado es la confianza, se percibe la perduración de la pérdida de ella como elemento de desmotivación para las inversiones motivado entre otro, por la abusiva asfixia regulatoria de distorsión institucional que alimenta una acción de política desvirtuada de la realidad económica que hace inadecuados los indicadores, perdiendo sus funciones en la conducción del mercado interno, haciendo evidente la ineficiencia en los planes

de crecimiento. Entre otros con las inyecciones monetarias desbordadas en la creencia de un modelo equivocado al pretender incrementar la cantidad de instrumentos de pagos cuando se incrementan los precios, conduciendo a la trampa de la liquidez refrendada por Keynnes; esto aunado a una extracción de renta a todos los niveles, con disminución del ingreso medio familiar, que contrae la formación de ahorro aún con la frugalidad obligada (las cajas de ahorros e institutos de previsión), conduciendo todo ello a la falta de formación de capital productivo.

Esto se evidencia en el desbastado parque industrial nacional que se ha convertido en un cementerio de empresas muertas, otras con mínima operatividad o inoperantes donde se requiere una reactivación inmediata; una agricultura invadida por obstruccionistas extorsionadores que imposibilitan el desempeño armónico, dificultando la provisión de la etapa primaria de la cadena alimentaria; el desplace del comercio formal por una informalidad de subsistencia que contribuye a la distorsión en los precios. Todo esto confirma un proceso hacia el foso productivo que supera los signos de recesión económica constituyendo un ciclo de onda larga de destrucción más que crítico, que a pesar de un menor ritmo de decrecimiento para el 2021, no logra romper la tendencia depresiva, con una caída de la producción petrolera a unos 400.000 barriles diarios según la OPEP, que PDVSA aspira colocar en los 600.000 barriles en el año 2021.

Siendo así, se pretende lograr repunte con una Ley Anti Bloqueo en procura de negociaciones con aliados no tradicionales venidos de Rusia, China e Irán entre otros, acostumbrados a modelos de negociación ortodoxos animados por el principio del juego suma cero, en el cual la contraparte es un contendor a vencer; intensificando el llamado Capitalismo Oligárquico o de Compadrazgos estudiado por William Baumol, que ya Domingo Alberto Rangel había vaticinado para Venezuela a principios de los años 2000, cuando aseguraba que los gobiernos anteriores habían tenido que negociar con la oligarquía tradicional, mientras que el “chavismo” estaba construyendo su propia oligarquía. Lo cierto que esto es implementado con contrataciones y acuerdos ocultos, falta de transparencia, sin institucionalidad que hacen inauditables las operaciones convenidas.

Dentro de este sombrío panorama, los indicadores apuntan a una caída del PTB en el orden del 2%; inflación dentro de los 1.400 a los 1.500 %, con optimismo; la paridad cambiaria estimada en los escenarios pesimistas en 12.000.000 bolívares por dólares, aspirando que no supere los 6.000.000 bolívares por dólares. En un entorno de dolarización transaccional anárquica promovida desde los órganos del mandato nacional, buscando la transferencia de ella a un sector bancario y financiero totalmente desmembrado como órgano de la intermediación financiera. Se percibe la continuación del deterioro del salario real que ya lidera la caída mundial derivada de la hiperinflación. La capacidad importadora seguirá en contracción producto del decrecimiento acelerado de las exportaciones y crecimiento de las obligaciones externas.

Requerimiento urgente:

Un viraje obligado hacia la apertura de inversiones productivas generadoras de capital, no sólo en funciones extractivas; promover un verdadero desarrollo local dinamizando por las capacidades y potencialidades endógenas tecnológicas así como innovadoras desde los centros educativos a las organizaciones productivas. Propiciar unas políticas de ofertas

con la participación así como consenso tripartito, en procura de la estabilización macroeconómica con acciones micro de productividad, producción, a través de la participación de la experiencia del sector privado en la orientación de las nuevas empresas, para fortalecer el comercio, la construcción productiva y los servicios adecuados a las exigencias expansivas. De esta manera impedir la destrucción de la Venezuela aun resilente a pesar de las adversidades tan alarmantes.




Wilfredo Camacaro Tovar.

Escuela de economía de la Universidad de Carabobo.

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