LA ARRITMIA MONETARIA Y FINANCIERA

Fundamento metodológico

Metodológicamente el modo y teoría relacional está adscrita a la estadística con especial transcendencia por los estudios de su principal precursor Edgar Frank Codd cuando especificó como el modelo relacional es para el modelado y la gestión de bases de datos, en un modelo de datos basado en la lógica de predicados y en la teoría de conjuntos. Esta expresión quedó grabada desde los laboratorios IBM en California en el año 1970, aunque se sustenta en relaciones las cuales en forma lógica pueden considerarse conjunto de datos llamados tuplas, basados entre otras, en relaciones binarias; ha transcendido en su uso para varios órdenes científicos.

Ahora bien, asumiendo que para la definición de líneas de investigación es imperioso catalogar los estudios de acuerdo a clasificaciones por niveles, en virtud de ser ellas (línea de investigación) una sucesión continua de estudios desarrollados con sentidos de propósitos. En este orden de ideas, la hipótesis relacional contemplada se basa en algunas experiencias investigativas de solidez histórica proponentes de una norma científica no solidificada aunque sospechada, y con suficiente reseña escrita; por lo tanto la pretensión es encontrar una asociación o relación filológica entre dos variables representadas por dos disciplinas del conocimiento: la medicina y la economía.

Con lo expresado previamente, se quiere precisar la preeminencia de lo relacional desde las bases originarias hasta la confluencia de predominio social, vale decir, partiendo de un zócalo fundamentalmente estadístico hacia una interpretación médico-económica, para ello se recurre a la existencia de una semiología bidisciplinaria utilizada para identificar manifestaciones fenoménicas percibidas a través de ambas disciplinas. Por supuesto que este ensayo metodológico se ampara en el uso del sentido común más que una imposición procedimental, como lo define Verneaux (1997): “Hay que admitir en el hombre una función única que experimenta las diversas sensaciones y las compara. A esta función la llamamos sentido común” (p; 66). Así pues, se elude el rigor sin dejar de darle pertinencia de método científico. En relación con estas implicaciones, se parte de ciencias prácticas hacia las sociales, en términos de Joaquim Prats (catedrático de la Universidad de Barcelona), [Interesarse por la Didáctica de las Ciencias Sociales implica introducirse en un tipo de análisis de la realidad educativa de características peculiares. Supone la interrelación de diversos niveles, un conjunto de variables, hipótesis, modelos y teorías de difícil articulación, ya que proceden de diversas disciplinas académicas, algunas con poca tradición interdisciplinar]. Allí se precisa el ánimo investigativo predominante en esta entrega pesquisada.

De acuerdo a estas apreciaciones, se hace un intento lo suficientemente impregnado de cientificidad sin procurar una exactitud en una fusión de las materias tratadas para consolidar la transdiciplinaridad o multidisciplinaridad, aunque también es importante resaltar que no se esquivan, quedando a juicio de los interlocutores.

Es a todas luces un proceder para incorporar el análisis con lenguaje de dos órdenes de los problemas de la sociedad; como afirma Mardones (1991) cuando critica la forma de hacer ciencia con excesivo cientifismo: “Introduciendo en la ciencia una separación radical entre sus problemas inmanentes y los reales, pálidamente reflejados en sus formalismos, lo único que se conseguiría es una auténtica fetichización de la misma” (p; 332). Por lo tanto es sólo un intento de ejercicio metodológico.


Sustentación teórica

En lo económico:

Con estas razones previas, se estructura el andamiaje teórico donde confluyen los basamentos prioritarios en conjunción con las argumentaciones subyacentes, de esta forma se busca simplificar la complejidad de las sustentaciones en el área económica sometida al análisis, en una primera instancia se considera la Teoría General de los Sistemas propuesta por Bertalanffy enfocada hacia la biología, luego a ecología e ingeniería hasta llegar a la filosofía de mano de Laszlo con su Filosofía de los Sistemas para ser asumida en las ciencias económicas y sociales como el Enfoque de los Sistemas dentro de las teorías administrativas. Así la define De Gregory (s/f): “Es una aglutinación ordenada de elementos de cualquier tamaño, es estado inestable o mutable, pero que mantiene su nivel de organización en tanto se puede adaptar al medio interno o externo por la autoregulación”. (p; 30). A su vez Stoner, Freeman y Gilbert (1996) definen el enfoque de sistemas como: “Cuando en lugar de abordar los diversos segmentos de una organización por separado, se piensa que la organización es un sistema único, que tiene un propósito y está compuesto por partes que se interrelacionan”. (p; 50). Con estos argumentos se exploran los sistemas monetarios y financieros.

En líneas generales y de manera simplista se asumen los preceptos teóricos en lo monetario cuando se adjudican como aquellos que se interesan en analizar el comportamiento dinerario en el sistema macroeconómico en términos de oferta y demanda del dinero, sus fuentes y tendencias naturales en búsqueda de un armónico equilibrio. Esto permite asumir un concepto de sistema monetario tal como se enuncia en htpp://www.economia simple.net/glosario/sistema monetario: “Entendemos que hoy en día un sistema monetario es el conjunto de mecanismo de un país para la creación y fabricación de dinero y posterior regulación. Además, los sistemas monetarios se controlan con la presencia e intervención de entidades reguladoras”. De esta misma manera se concede a la teoría financiera una conceptualización que para los efectos, es derivada de los trabajos de Thomas Copeland y John Weston quienes la definen como aquella que explica cómo y por qué se toman decisiones financieras, asegurando que tiene muchas aplicaciones en las diferentes áreas temáticas que tradicionalmente conforman el estudio de las finanzas. También agregan que en su esencia, es una aplicación de la microeconomía de influencia neoclásica, la cual según ellos, se caracteriza por adoptar métodos de otras ciencias y aplicarlos al análisis económico.

Es así como en base a lo anterior, en las deliberaciones sobre las finanzas internacionales en los estudios de cuarto y quinto nivel, disculpándome por personalizar la apreciación, suelo expresar como un aforismo: que se puede estructurar un flujo financiero sin usar monedas, pero no se puede tener un sistema financiero sin la existencia de un sistema monetario. Dentro de estas inquietudes económicas inherentes al tópico abordado, importa exponer un concepto de sistema cambiario, para ello se recurre a la definición usada por el Banco República de Colombia: “Un sistema cambiario es el modelo adoptado por la autoridad monetaria y cambiaria de un país, que generalmente es el Banco Central (Banco República en el caso de Colombia), como el sistema según el cual se desarrollará la política de tasa de cambio en dicho país”. Es significativo resaltar fuera de la cita, que el sistema cambiario seleccionado puede ser de tipo de cambio libre definido por el mercado de divisas y que en el caso de Venezuela la autoridad monetaria debe ser el Banco Central de Venezuela, para evitar la anarquía monetaria y cambiaria.


En lo médico:


Si bien es cierto que todo el cuerpo humano es sistémico, no es menos cierto que la medicina está signada por denominaciones afines a ello, así se puede observar que un sistema inmunológico como lo reseñan en espanol.arthritis.org; es la defensa natural del cuerpo contra las infecciones, como las bacterias y los virus. A través de una reacción bien organizada su cuerpo ataca y destruye los organismos infecciosos. Estos cuerpos extraños, se llaman antígenos. La inflamación es la respuesta del sistema inmunológico a los antígenos. Dentro de estos inquietantes sistemas conceptuales, es oportuno mencionar la semiótica, asumida según (medinaplus enciclopedia) en medineplus.gov, como el estudio del proceso de signos; cualquier forma de actividad, conducta o proceso que implique signos, incluida la producción del significado. Además afirman que un signo es cualquier cosa que comunica un significado al intérprete del signo. Instruyendo así mismo, que la semiología es una ciencia que se encarga del estudio de los signos en la vida social, agregando que existe un uso común como sinónimos, sin realmente serlos.

Dentro de este orden de ideas, en www.archivodemedicina.com exponen como en medicina, la semiología clínica es el cuerpo de conocimientos que se ocupa de cómo identificar las diversas manifestaciones patológicas (signos o manifestaciones clínicas objetivas y síntomas o percepciones subjetivas), de cómo interpretarlas, jerarquizarlas y razonarlas (clínica semiológica o propedéutica) Gracias a ese cuerpo de conocimiento se puede llegar al diagnóstico. Adicionalmente se puede tener presente el concepto de embolia cerebral, conocida como un tipo de infarto cerebral (accidente cerebrovascular), vale decir, se trata de una enfermedad vascular que afecta a las arterias del cerebro o a las que llegan a éste. El problema se produce debido a la obstrucción de un vaso sanguíneo, lo cual lleva a la formación de coágulos en la sangre.

De conformidad con la temática pretendida en esta entrega, es propicio presentar lo que se puede definir como una polémica conceptual de necesario anuncio en esta pesquisa, se trata de la posible diferenciación entre arritmia y disritmia; para tales efectos se recurre a Dconceptos.com, donde expresan que la disritmia proviene del prefijo latino “dis” usado como alteración, falla o anomalía; y del vocablo “rhythmus” que significa ritmo. Es por ello que en medicina se usa la palabra disritmia para designar las alteraciones del ritmo o frecuencia normal de los latidos del corazón o de las descargas eléctricas del cerebro. Cuando el organismo muere y los ritmos desaparecen puede hablarse propiamente de arritmia, aunque muchas veces se use este término en lugar de disritmia. También en DAN en su página diversalertnetwork.org, exponen: El término “disritmias” significa latidos cardíacos anormales y se utiliza para describir una amplia variedad de condiciones que van desde condiciones benignas, no patológicas, hasta alteraciones severas del ritmo que pueden poner en peligro la vida. El término “arritmia”, que literalmente significa “sin latido cardíaco”, resulta más familiar para muchas personas.

Consecuencialmente el doctor Jesús Ramírez Bermúdez jefe de la Unidad de Neuropsiquiatría del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía de México, consideró según wradio.com.mx; que la disritmia cerebral y algunos de sus síntomas son cuadros confusionales o de tipo psicótico de diagnóstico diferencial difícil con la esquizofrenia, la paranoia, estados de exitación y sindromos depresivos. Otro término afín a la temática, lo constituye la fibrilación, la cual es una contracción o temblor incontrolable de fibras musculares, cuando ocurre en las cámaras bajas del corazón se denomina fibrilación ventricular representando la falta de bombeo de sangre desde el corazón. Por último es importante reseñar como en medicina se tiene muy en cuenta estos trastornos de la frecuencia cardíaca o del ritmo cardíaco, en el cual el corazón puede latir demasiado rápido (taquicardia), demasiado lento (bradicardia) o de manera irregular. Todas causadas por problemas con el sistema de conducción eléctrica del corazón.


Hibridación interdisciplinaria artificial

El atrevimiento de subtitular de esta manera, es para indicar que el hibrido resultante no es un producto exacto, sino que es una aproximación articulada con la intencionalidad de mantener un discurso científico sin atentar contra las sustancias que cada una de las disciplinas en cuestión, contienen en sus estructuras definitorias. No es una innovación porque en la historia del pensamiento económico existen aportes con estos elementos de interdisciplinaridad, William Petty (1623-1687); como médico recurre a la fisiología para explicar la cantidad de moneda necesaria en un país. En Scheifler (1980) se cita una expresión del autor: “La moneda no es más que la grasa del cuerpo político” (146). Se agrega luego que él considera que así como la grasa lubrica los movimientos de los músculos, nutre, rellena cavidades y embellece el cuerpo, la moneda activa los movimientos, nutre de alimentos desde el exterior cuando se requiere, iguala las cuentas y embellece el conjunto del país. Luego complementan en esta obra, que el autor asume también, que en cambio, si hay dinero en exceso, la demasiada abundancia perjudica la agilidad de la economía.

Así mismo Francois Quesnay (1694-1774) otro médico interesado en la investigación económica enuncia como se puede precisar en Meek (1975), que la base doctrinaria de la escuela fisiocrática estaba signada por la fisiología. Se cita en esta obra una comunicación del autor a su discípulo Merabeau: “la crisis vendrá y será necesario recurrir al conocimiento médico” (p; 15). Agregan luego como palabras de Quesnay, que la curación de un paciente quien sufre una enfermedad requiere el conocimiento de los principios de la fisiología; del mismo modo, la curación de una sociedad sufriendo de enfermedades graves, requiere de un conocimiento de fisiología del orden social, seguidamente como un principio fisiocrático, se afirma al orden social dependiente del orden económico, por lo tanto, para la curación de las enfermedades de la sociedad, resulta en primera necesidad, una comprensión de las leyes y regularidades que gobiernan la vida económica.

Las ideas conceptuales y reflexiones anteriores se corresponden con la inquietante realidad económica nacional en virtud de constituir toda una gama de criterios propicios para la adaptación en esta intencionalidad transdisciplinaria; siguiendo con las bases fisiocráticas, ellos inician la inclusión de los signos obtenidos de los flujos para definir la expansión o contracción económica en función de la productividad y transferencia del excedente (producto neto, según su definición) a todos los sectores de la economía; de allí se puede extraer el símil de la circulación sanguínea con los flujos monetarios para dinamizar el comportamiento cíclico de la economía, definido a través del producto interno, vale decir, los ciclos económicos determinados por el comportamiento de dicho producto.


Según la gráfica, considerando el ritmo del PIB consolidado desde el primer trimestre del año 2017 hasta el primero del 2019, se observa una contracción evidente por demás alarmante, para tener una visión de la base circulatoria como signo de la dinamización del país. Asimilando este hecho con el funcionamiento económico de un país, se le puede denominar como el sistema inmunológico de la sociedad; para el caso venezolano es apreciable el debilitamiento existente, lo cual lo hace impotente para enfrentar las infecciones que se presenten (virus y bacterias). La desorganización existente en las políticas económicas de las cuales cada vez se tiene menos credibilidad por la escasa fundamentación técnica cuando se anuncian y la implementación con detención casi inmediata en muchos casos, es propicio recordar las decisiones sobre los conos monetarios en relación al uso o no, de los billetes nominados en 100 bolívares, esto sólo como un ejemplo de los tantos anuncios emitidos por los mandatarios nacionales seguidos de retracciones. Si a ello se le agregan las expropiaciones, entre otros, el poco apoyo institucional para la reactivación productiva con especial mención en los sectores industrial y agrícola, percibiéndolos como antígenos al cuerpo económico nacional, no hay la menor duda que hay un cuadro inmunológico de extrema preocupación clínica en el ejercicio de la ciencia económica, de allí las inflamaciones en el comercio derivadas de la anarquía imperante tanto en la producción como en la distribución (escasez, desabastecimiento entre otros).

Vinculando las conceptualizaciones como testimonios del presente estudio, se puede asumir una semiótica económica donde se contemple el signo monetario venezolano que como afirma Pérez (1993), es desde el año 1987 cuando la “Ley de la Moneda establece el Bolívar de plata como unidad monetaria de la República” (314), lo cual perdura hasta que, durante el proceso bolivariano donde sus representantes, paulatinamente lo han venido destruyendo hasta llegar a una desbolivarización (termino adjudicado por el autor para representar el desplazamiento del Bolívar por una divisalización informar, liderada por el dólar), lo cierto es que significa un manifiesto patológico de la desaparición de la moneda de circulación legal.

Retomando las inflamaciones en el cuerpo económico nacional, emerge significativamente el fenómeno inflacionario convertido en tal nivel de crecimiento, que ya se percibe con signos de tumoración, evidenciado con el término de uso común en las deliberaciones económicas en la Escuela de Economía de la Universidad de Carabobo, patentado por el profesor de monetaria: Francisco Contreras, cuando denomina la situación como una “Hiperstandflación” para conceptualizar la hiperinflación (crecimiento violento de la inflación) y la standflación (inflación con caída de del PIB), de manera que este síntoma se traduce en una expansión acelerada de la inflación con crecimiento precipitado de la contracción del PIB.

Al hacerse énfasis en signos vitales del comportamiento económico, es perentorio asumir la inyección monetaria como elemento fundamental para el desempeño armónico, en el país se dan unos saltos tan abruptos por ser dependiente de las entradas por negociaciones internacionales aunadas a políticas internas desproporcionadas, como la manipulación social a través del salario mínimo. Además esta inyección monetaria no se corresponde con el dinamismo de la organización productiva nacional, de allí que se le denomina dinero inorgánico, eso lo hace bacteriológico, que en el caso del país ya se ha hecho viral. En la gráfica siguiente considerando los años 2016, 2017, 2018 y primer trimestre del 2019, se puede observar el salto evidente que ha desequilibrado el funcionamiento del aparato económico interno, por lo cual los actores fundamentales encargados de la producción, comercialización, inversiones, así como los consumidores entre otros, comienzan a emitir señales de como asimilan el impacto de los cambios violentos a los cuales es sometido el sistema, todo este proceder de excesiva licuefacción, es sintomática para generar coágulos monetarios en los flujos, que llegan a los centros del ordenamiento económico nacional.



Como resultado de todo lo precedente, considerando además el Banco Central de Venezuela como el centro cardiaco de la economía venezolana y desde su seno las emisiones de las estrategias cerebrales, se hace oportuno desagregar los elementos con lo cual se identifica sistema monetario; en primera instancia se asume propicio referir las tasas de interés, la cuales según el Grafico III reflejan la poca fluctuación intermensual durante el año 2019, en virtud de ser establecidas por el Estado con intenciones de mantenerlas inalteradas. Se debe reseñar, que para fines financieros es muy sustancial considerar la tasa real de interés, determinada por la diferencia entre la tasa nominal menos la tasa de inflación, en el caso venezolano, esta tasa real se torna como una trombosis venosa profunda (entendida como la formación de un coágulo en el interior del vaso sanguíneo), en este caso, en el interior de las expectativas de inversión. Para el final del año 2019, la tasa de interés nominal estaba en el orden inferior al 25% como se puede observar en el grafico III,

ahora bien, tomando como referencia las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, la inflación para el año 2019 se ubicó en 1.000.000 %, de manera que al razonar la tasa de interés real, es excesivamente negativa de -999.975, algo impensable como instrumento para medir las expectativas de aspiraciones inversionistas. Es por ello que se puede interpretar como una trombosis profunda que obstaculiza el flujo de inversiones como sustancias claves para la estabilización del sistema monetario y reactivación de la economía en general.




De esta manifiesta inclusión del Estado en el mercado financiero se refleja una disritmia con muestras de bradicardia que entorpece el normal comportamiento del sistema ralentizando las inversiones que podrían solventar en parte los síntomas de desánimo productivo nacional, si a ello se le agrega la desaparición del circulante nutriente de la moneda fraccionaria (monedas, billetes y cheques), el proceso circulatorio de la distribución de los útiles para cubrir las necesidades de los pobladores se ve obstruido, si esto va acompañado con un encaje legal de elevada cuantía procentual, caracterizado por la impronta del Ejecutivo Nacional sin sustentación técnica previa, constituyéndose en otro factor de obstrucción al sistema monetario y financiero. Todo ello conduce a una fibrilación para el subsistema bancario destruyendo los elementos dinamizadores de la intermediación.

Con todo este conjunto de evidencias, se puede precisar la desaparición de estos dos sistemas, vale decir, el monetario y financiero lo cual conlleva al Banco Central de Venezuela, además con él, a todo el funcionamiento del cuerpo económico, todo lo explicado evidencia una total inacción, propia de lo que se puede denominar una arritmia de los sistemas monetarios y financieros de Venezuela.


BIBLIOGRAFIA

Stoner, J, Freeman, R y Gilbert, D. (1996). Administración. Prentice-Hall. Hispanoamericana, S.A. Sexta edición. Madrid. España.

De Gregory, W (s/f). Cibernética Social. ISCA Editores. Bogotá. Colombia.

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Scheifler, X. (1980). Historia del pensamiento económico. Editorial Trillas México. D.F. México.

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Meek, R. (1975). La Fisiocracia. Editorial Ariel. Barcelona. España.

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Disritmia. Dconceptos.com [Consultado el 13/01/2020]

Diferencia entre disritmia y arritmia. diversalertnetwork.org. [Consultado el 14/01/2020]




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