EL DISCURSO EN LA PROTECCIÓN SOCIAL

En los últimos años, hemos estado compartiendo con otros investigadores sobre la necesidad de incorporar en nuestros análisis de la protección social el elemento discursivo que subyace en los diferentes paradigmas que la han caracterizado.


Consideramos importante analizar algunas categorías que son fundamentales para que una sociedad desarrolle políticas dirigidas a la protección social de sus miembros.

La protección social no solo está constituida por instituciones y normas sino que comprende conceptualizaciones, enunciados, definiciones, denominaciones, simbolismos expresados en un lenguaje y en una cultura que deben ser desentrañados para entender su dinámica como categoría social.


“Las palabras están cargadas de una o muchas significaciones y de ellas se encarga la gramática, la síntesis o la semántica, siempre bajo la premisa de que las palabras no están divorciadas de la realidad en las que están inmersas, es decir no son neutras ni asexuadas como diría el Dr. Rigoberto Lanz. Los enunciados forman parte del discurso y éste del significado y contenido que se da a las cosas. Se produce así una primera distinción, que va más allá de las palabras y son los conceptos pero los conceptos están llenos de significaciones, de denominaciones y casi siempre se refieren al ser de las cosas. Los enunciados, los conceptos y los argumentos son los componentes del discurso (Ricoeur, 1987).Las acciones son las prácticas discursivas, en el lenguaje de Foucault. De allí la importancia que tienen para entender el comportamiento de los hombres en un espacio determinado” (.Hernández, D 2009:91)



El discurso de la protección social debe estar referido “… a una formación discursiva (conjunto de enunciados) en el sentido foucaultiano y eso supone objetos, modalidades de enunciación, conceptos, opciones temáticas…” de la protección social. Tales formaciones discursivas y enunciados tienen una regla de constitución en las condiciones de existencia, coexistencia, conservación, transformación y desaparición. Se trata de prácticas discursivas que crean o constituyen objetos y éstos obedecen a reglas que permiten formarlos como objetos y sujetos del discurso.


Para Foucault (1992), el término “discurso” se entiende como el conjunto de enunciados que dependen de un mismo sistema de formación discursiva y sus prácticas, por lo que se tendrá discursos distintos en lo económico, histórico, psicológico… Foucault se refiere a la formación discursiva y a sus prácticas, y a la manera cómo éstas se inscriben en determinados contextos en donde hay unos objetos y unos sujetos del discurso”.


El análisis del discurso de este constructo

se puede abordar desde los modelos de protección social, como lo son: el modelo asistencial, el de seguro social y el de seguridad social (Fleury, 1997).


El modelo de asistencia social:

Se ubica en el ámbito del discurso socio-económico del mercado, donde las necesidades son satisfechas de acuerdo a intereses individuales y la capacidad de cada quien para adquirir los bienes y servicios. La acción pública se minimiza ante la imposición de la lógica mercantil, asumiendo un carácter compensatorio para aquellos grupos que demuestran su incapacidad para incluirse. A este modelo también se le conoce como modelo residual.

Se trata de un discurso que se centra en los excluidos del sistema impuesto por el mercado mediante acciones “caritativas”, de voluntariados que provienen de instituciones públicas o privadas. Se establecen estrategias de atención temporal y puntual, generando estructuras fragmentadas de atención social que dirigen sus acciones asistenciales a los grupos sociales más vulnerables que conforman los focos de pobreza. Se fundamenta en la demostración del estado de necesidad personal y familiar. Su referencia histórica son las “Poor Laws”, que regularon el mercado de trabajo en los países anglosajones dada las pésimas condiciones en las que vivía el trabajador del naciente capitalismo industrial.

El Modelo del Seguro Social:

Un discurso construido sobre el desarrollo de una institución de previsión social que ampara fundamentalmente al sector formal de la economía. Sostenida con aportes tripartitos (trabajador, empleador, Estado) para cubrir las contingencias derivadas de la relación de trabajo. Esta institución atiende las necesidades de los trabajadores asalariados mediante la afiliación obligatoria para obtener el beneficio de las prestaciones.

Este discurso se correspondió con el desarrollo del modelo económico liberal europeo que luego se trasladó a otras regiones del mundo y que tuvo como meta discurso la ideología del Estado-nación y la minimización de las luchas sindicales.

El Modelo de Seguridad Social:

El discurso de la seguridad social se estructura en el marco del modelo económico Keynesiano y la ideología social-demócrata cuya praxis discursiva se concreta en el Plan Beveridge que sirvió de marco para la implementación de las instituciones de la seguridad social más allá de la concepción laborista vinculada al seguro social que se desarrolló fundamentalmente en Europa.



El desarrollo histórico de la Protección Social se puede sintetizar en 4 grandes Discurso tal como podemos observar en el siguiente cuadro:



“Por un lado cada estrato, cada formación histórica implica una distinción de lo visible y de los enunciados que se producen en ellas; por otro lado, de un estrato a otro existe variación de la distribución, puesto que la visibilidad cambia de modo y los enunciados cambian de régimen. Así ha ocurrido con las ciencias sociales e incluso con las ciencias duras en cada época...” (Hernandez, D, 2009).

Lo que hoy conocemos como protección social no tiene la misma connotación que las políticas de seguridad social desarrolladas en los distintos momentos históricos, cargadas cada uno de intereses ideológicos, políticos y económicos.