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El Arte del Cuidado y Autocuidado de Adultos Mayores

Centro de Investigación y Análisis Prospectivo (CIAP)




Cuando hablamos de Cuidado lo asociamos por general a enfermedad, fragilidad, vulnerabilidad, carencias, abandono, necesidades de ayuda y otros conceptos afines, especialmente si nos referimos a los adultos mayores, lo cual es una apreciación muy reducida del término limitada a las acciones dirigidas a atender carencias, debilidades y limitaciones de las personas, simplificando su sentido.

Cuidar de acuerdo a la RAE es poner atención, diligencia y solicitud en la ejecución de algo. Asistir, guardar, conservar, cuidar un enfermo. Cuidar son acciones que todos realizamos en la vida diaria, familia, comunidad, trabajo. Cuidar es indispensable para la reproducción y sobrevivencia de la vida humana.


La Sociedad Española de geriatría y gerontología (SEGG) sostiene que el cuidar es una situación que muchas personas experimentan a lo largo de su vida y que la experiencia de cada cuidador es única, ya que son muchos los aspectos que hacen de esta experiencia difiera de otras, tales como por qué se cuida, a quién se cuida, la relación previa con el cuidando, la causa y grado de dependencia, el apoyo que se recibe de la familia y de otras personas.


Platón (1871) en Alcibíades I, utiliza el término epimeleia como sinónimo de cuidar o preocuparse y en última instancia como cuidado de sí mismo o preocupación por uno mismo. El diálogo de su obra gira en torno a dos interrogantes: ¿qué es el sí mismo que merece cuidado? ¿Y en qué consiste el cuidado?, la primera hace referencia a la esencia humana, su alma, el alma que es preciso cuidar y la segunda, el conocimiento de sí que nos permite saber el cuidado que debemos tener de sí mismo.


Heidegger, Martin (1927) en “El ser y el tiempo” desarrolla el término cuidado o "sorge" en alemán, que significa cuidar de, velar por, el cuidado de las cosas y el cuidado de otros, asociado al carácter práctico como esencia del Dasein (ser de ahí), es ante todo pre ontológico o condición de un “antes” cualitativo y no temporal, para no entrar en el juego teórico de la ontología,

porque no se corresponde con una actitud racional que delibera acerca del mundo, es una disposición hacia algo como algo de lo que hay que cuidarse o no. Para Heidegger el cuidado está asociado al “cuidado de sí”, preocupación por sí mismo, por la propia existencia, exclusiva del hombre, que es el único ser capaz de cuidarse a sí mismo, y esto lo distingue de las plantas, animales y cosas.


Foucault Michel (1970) retoma en “La ética del cuidado de si como práctica de la libertad” el concepto del cuidado de sí mismo, autocuidado, como un proceso creativo de transformación individual, la vida como una obra de arte que abarca tres aspectos: uno, es una actitud con respecto a si mismo, con respecto a los otros y con respectos al mundo, dos, es una manera determinada de atención, de mirada, preocuparse por sí mismo, implica convertir la mirada y llevarla del exterior al interior, implica cierta manera de prestar atención a lo que piensa a lo que sucede en el pensamiento y tres, la noción de cuidado de si, designa una serie de acciones, acciones que uno ejerce sobre sí mismo, acciones por las cuales uno se hace a cargo de sí mismo, se purifica, se transforma y se transfigura.


Malvarez,S (2007) afirma que el cuidado incluye dos aspectos relacionados entre sí, el primero, la actitud de atención hacia el otro y el segundo, la preocupación ,la inquietud, el involucrarse que supone una relación afectiva con el otro, cuya condición conmueve mi actitud y moviliza mis acciones.

Cuidar no es una acción única del personal de enfermería, incluye otras personas de la salud, que ejercen acciones de cuidado en cada una de sus especialidades, médicos, nutricionistas, psicólogos, trabajadores sociales, gerontólogos, especialista en el uso del tiempo libre, entre otros, así como familiares y amigos del cuidadando. De allí que Cuidar un adulto mayor implica desarrollar una estrategia integral y planificada de acciones multidisciplinarias orientadas a garantizar su calidad de vida y un envejecimiento saludable , activo , promover la mayor autonomía posible en su dinámica diaria en el hogar, la familia, la comunidad, centros de salud, entre otros.


Ser cuidador y ofrecer los servicios de cuidado no es cuestión de azar ni de improvisación, requiere capacitación, visión del envejecimiento, trabajar en equipo, compromiso y responsabilidad. Las personas que se dedican a esta labor deben tener un mínimo de competencias requeridas para realizar su trabajo referidas a los aspectos éticos, cognitivos, psicosociales y afectivos entre las cuales podemos mencionar:

la paciencia, la tolerancia, buen humor, respeto, compasión, empatía, actitud positiva ante la vejez, saber identificar las necesidades del adulto mayor, ya que no todos son enfermos, ni discapacitados, ni frágiles al extremo, promover la autonomía en sus actividades diarias y la toma de decisiones, valorar sus experiencias y saberes, su capacidad de aprender y de adquirir nuevas habilidades y que pueden vivir la vejez con optimismo y esperanza.


En la práctica diaria, los cuidadores no profesionales, remunerados o familiares, que son capacitados y supervisados, ejecutan con mayor efectividad y eficiencia su labor, facilitando la satisfacción de las necesidades relacionadas con la higiene, arreglo personal, alimentación, control de ciclos vitales, suministro de medicamentos, curaciones sencillas, prevención de accidentes, entre otras. Así mismo puede ayudar a la satisfacción de necesidades de seguridad, compañía, apoyo en actividades instrumentales. El rol del cuidador es garantizar el mantenimiento de las necesidades satisfechas e identificar las no satisfechas y ayudar a satisfacerlas mediante acciones planificadas y supervisadas.


Un buen cuidador debe identificar las debilidades y fortalezas del adulto mayor, físicas, sociales, espirituales y mentales que le permitan desarrollar su estrategia de cuidado. Un error frecuente del Cuidador es dedicar mayor atención a las necesidades fisiológicas y de seguridad y olvidar las necesidades


psicocognitivas que incluyen amor, pertenencia, autoestima, autorrealización y que a veces reflejan situaciones de abandono familiar, soledad, duelo, pobreza, rechazo social, pérdida de autonomía, entre otras. Igualmente, es importante la identificación de los factores de riesgo del adulto mayor para ejecutar acciones de promoción de la salud que eviten problemas físicos o sociales prevenibles (caídas, quemaduras, úlceras o laceraciones, estreñimiento, aislamiento social, entre otras) así como la identificación del apoyo familiar, amigos y la comunidad que favorezca la estrategia del cuidado.


Toda estrategia de cuidado y autocuidados del adulto mayor debe abordarse desde el conocimiento y práctica de al menos cinco componentes:

· los cuidados básicos,

· la nutrición y alimentación saludable

· la Psicología de la Vejez

· el uso del tiempo libre

· y el autocuidado,

Estos 5 campos tienen su propia conceptualización, elementos, características que requieren conocimiento y análisis para su comprensión y seguimiento en el cuidado de las personas mayores. Visto así el Cuidado de Personas Mayores amerita la constante capacitación e información sobre estos temas y otros que afectan directa o indirectamente a este grupo de personas.



Referencias Bibliográficas

Malvarez, S (2006) “El reto de cuidar en un mundo globalizado” Conferencia Inaugural del 6to. Congreso Nacional de la Asociación de Enfermería Comunitaria y 1.er Simposio Internacional de Enfermería Comunitaria. Valencia, España, noviembre de 2006. Actualizado Julio de 2007.

Foucault, M (1994) “La ética del cuidado de sí como práctica de la libertad” Gallimard, París.

Heidegger, M (1997) “Ser y Tiempo” Trad. J Rivera, Ed Universitaria, Santiago de chile.

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