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Perspectivas Económicas 2023 “Crecimiento desarticulado y desigual en recesión”.

Dr. Dilio Hernández*





2022 finalizó con pocas variaciones de las estimaciones realizadas por CIAP para la economía venezolana al comienzo del año, calificado como “desaceleración en el foso”. Efectivamente, el comportamiento de los principales indicadores prospectivos mantuvo sus saldos rojos o de débil recuperación del proceso de estancamiento de la economía característico de los últimos 9 años, agudizados por los efectos colaterales de la pandemia covid-19. El PIB marcó una desaceleración de la caída al promediar un crecimiento en recesión entre el 5 y 7 % contra un 3 a 5 % estimado. La inflación acumulada cerrará entre 200 y 220 % contra un pronóstico de 200 y 250 %, complementada con una “inflación transaccional” en dólares entre 100 y 120 % en un mercado monetario dominado por esta divisa que representa cerca del 60 % del circulante y que prácticamente reemplazó al bolívar como patrón de cambio, convirtiéndose en un mecanismo monetario contra la hiperinflación de 4 dígitos que afectó la economía en los últimos años. La liquidez experimentó un salto importante de más de 375 % desde enero, especialmente en el último trimestre, al superar los 15 mil millones de bsD, un factor determinante en la escalada del dólar en el mercado cambiario.

El desempleo se mantuvo de acuerdo al pronóstico en alrededor del 50 % PEA y la informalidad el 75 %, estimulada, el primero por la emigración del más del 60 % de la PEA y la segunda, por el desplazamiento de los empleados públicos al sector para complementar sus bajos ingresos. El déficit fiscal, tal como se predijo, marcó su doceavo año consecutivo negativo, 8 %, ligeramente inferior al estimado del 10 %, por la contracción del gasto público y la pauperización de los salarios del sector público, cuyo monto mínimo no superó los 10 $ y con las bonificaciones podría llegar a 40 y 50 $, levemente superior al estimado de 35 y 40 $. La canasta alimenticia básica superó los 450 $, en comparación con los 300 $ calculados al comienzo del año como consecuencia del rebote inflacionario. La BP mantuvo su ritmo de debilitamiento característico de los últimos 9 años, con una leve recuperación de la cuenta corriente , las exportaciones se elevaron, vía incremento de los precios del crudo a nivel mundial, favorecidos por la invasión Rusa a Ucrania, a pesar de que la producción petrolera no superó los 700 mil barriles promedio diario, de los cuales el 75 % se exportó a un precio promedio de 50 $ que aportaron unos 3500 a 4000 millones de $ netos más 500 millones de $ de las exportaciones no tradicionales. Igualmente, el incremento de las remesas aportó entre 3000 y 3500 millones de $ y la repatriación del ahorro externo entre 1000 y 1500 millones de $, las ventas de oro y minerales estratégicos pudieron aportar entre 500 y 1000 millones, para un total de unos 10500 millones de $, superior al promedio estimado al comienzo del año entre 9 y 10 mil millones de dólares. Las Importaciones se vieron favorecidas por la política comercial de liberación de impuestos que estimuló el comercio importador y servicios de consumo final para cerrar por sobre los 7 mil millones $, inferiores a las estimadas al inicio del año de 10000 $. La tasa de cambio se vio favorecida por la política monetaria del BCV de intervenir semanalmente el mercado cambiario con inyección de entre 50 y 100 millones de $ dólares para contener su alza, con lo cual los pronósticos de la tasa estimada entre 12 y 15 BsD terminará entre 18 y 20 BsD.


LA ECONOMÍA EN 2023

2023 se vislumbra como un año de grandes interrogantes e incertidumbre para la economía mundial, regional y nacional, el impacto de la pandemia COVID-19 y sus variantes seguirá gravitando sobre la reactivación de las principales economías industrializadas, especialmente

China, al igual que la invasión de Rusia a Ucrania cuyo fin no parece tan cercano y que afectará los mercados petroleros, gasífero y cerealero, proyectando una recuperación más lenta que la pronosticada en el 2022, excepto para los sectores vinculados a las telecomunicaciones y servicios de productos terminados, el crecimiento de estos países podrá alcanzar menos de un 5 % y los países en vías de desarrollo menos del 3 %. El petróleo, nuestro principal producto en el mercado internacional, podrá alcanzar un promedio alrededor de 60 $ el marcador Texas de no presentarse cambios importantes en los escenarios políticos y ambientales. América latina y el Caribe podrán alcanzar un PIB promedio de entre 2 y 3 % con una inflación promedio de 10 %.



En el caso de Venezuela, 2023 pueda denominarse como un año de “crecimiento desarticulado y desigual en recesión”, desarticulado porque continuará centrado en el sector terciario de la economía , muy débil en los sectores primario y secundario y desigual porque agudizará la brecha entre el 10 % de la población más rica que se beneficia del 90 % del ingreso de una economía fraccionada articulada al modelo político rentista que ha construido su propia “burguesía” vinculada al capital privado del comercio importador y de servicios de productos terminados, los capitales externos producto de la corrupción chavista